2010 El árbol gordo siempre ha estado en la entrada desde El Ballestero,un guardián que ha sido testigo mudo de muchos acontecimientos : una guerra civil (de la que seguro hubiese preferido no ser testigo) el progreso en su feudo (asfalto,aceras,luz,agua corriente) y un sinfín de historias que si pudiera hablar nos contaría. Su sombra disfrutada por grandes y pequeños, de El Bonillo y de muchas otras procedencias,hoy es un poco más pequeña que hace unos años. ¿Por qué? Porque es un olmo y desgraciadamente una enfermedad propia de estos árboles,la grafiosis,ha puesto sus ojos en él. Como bonillero de pro que es,está intentando (a pesar de tener una parte seca) salir adelante y que no le gane la partida la enfermedad. Esperemos que su lucha sea victoriosa y podamos seguir disfrutando de su estampa muchos años más.